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Imágenes, anécdotas y un poco de historia para elegir un pueblo donde ir

viernes, 9 de abril de 2010

Escobar y Temaikên

Escobar es una localidad que está a menos de 80 kilómetros de la Capital Federal.

Digo pueblos, poblaciones y ciudades, indistintamente, porque el pasaje de pueblo, población a ciudad es, desde mi punto de vista, un tema político relacionado con la cantidad de habitantes y las autoridades que desean regir los destinos del lugar y de sus pobladores. Ese cambio transforma aquello que uno vivió y siente, en algo burgués y lejano. Nunca me olvido del pueblo en el que me he criado. No suena igual decir Mi Pueblo o Mi Población, que decir Mi Ciudad. Los pueblos son más personales y la comunicación entre los habitantes, por suerte, sigue siendo predominantemente verbal. La comunicación en las ciudades es predominantemente visual y, por cierto, muy escasa. Así es como, en las ciudades, ignoramos realmente quién es el otro, quién es nuestro vecino. Ni siquiera acostumbramos a saludarnos, aún viviendo en el mismo edificio de departamentos.

Escobar y sus progresos está indisolublemente ligado con las maravillas que han logrado sus pobladores, los originarios y los inmigrantes, muchos japoneses, en esta región. Los japoneses lograron adaptarse, trabajar y enseñar todo lo que pudieron y está relacionado con el cultivo de flores, los arreglos florales (ikebana) y el arte de la germinación de árboles en miniatura (bonsai).

Más recientemente, se instaló en Escobar el maravilloso emprendimiento llamado Temaikèn. Es el único zoológico que conocí en la Argentina en el que los animales transmiten que están a gusto. Los tigres juegan, las zuricatas vigilan, como cuando están en estado salvaje, las aves no se espantan por miedo a ser atacadas, los flamencos, con su bella indiferencia, muestran su colorida hermosura y su envidiable tranquilidad.

Absolutamente todos los animales parecen disfrutar del nuevo lugar donde les ha tocado vivir.

Produce una gran satisfacción ver cómo cuidan las autoridades del lugar y los empleados que ejecutan las tareas, el confort de los habitantes del lugar, que no son otros que los animales, y de los visitantes. Los visitantes, con sus habituales necesidades de preguntar dónde están, son inmediatamente satisfechos, por personal educado y responsable, que escucha amablemente y orienta, y guía con gran dedicación.

No es habitual encontrar, en la Argentina, tan extraordinaria limpieza en los sanitarios.

A los animales se los ve bien alimentados. Su pelaje, mirada y actividad, revelan que están sanos. La limpieza del lugar es elogiable. Pese a haber muchos animales, no se siente ningún olor desagradable. Ir a comer un tentempié, un almuerzo o una merienda, dentro de Temaikèn, es tan natural como cuando uno decide satisfacer esas necesidades en un restaurante o en la propia casa de uno.

Creo que el proyecto está sostenido por la esposa del señor Pérez Companc. Merece mi más sincera felicitación por la maravilla que ha logrado y que, por lo que se deduce, seguirá creciendo. A continuación, voy a intentar acompañarlos, durante una visita a este auténtico paraíso.


El parque temático Temaikèn

Cuis en el parque, rodeado de hermosa y florida vegetación.




Ardillas








Vista parcial del hermoso parque temático.




Avestruces americanos o ñandúes

Recuerdo que mi padre me decía que siempre tuviera cuidado con estas aves porque, como son aves corredoras, tienen mucha fuerza en sus muslos y sus patas están muy bien calcificadas, a tal punto que una patada de ellas puede fracturarnos perfectamente una pierna. Suele suceder más frecuentemente cuando los humanos se acercan a los nidos para robar los inmensos huevos que suelen depositar. Cada huevo de avestruz equivale aproximadamente a una docena de huevos de gallina medianos. La patada es su arma de defensa y saben utilizarla muy bien. Por lo demás, son lindos, ¿o no?

Habitan, principalmente, al oeste de la pampa húmeda, en la pampa seca y en la patagonia argentinas.






Antílope




Camélidos. Obsérvense con qué placidez y atención dirigida al entorno descansan estas llamas.




Los niños mimados de Temaikèn

Cuando estuve, hace ya más de un año, había dos tigres de Bengala y dos tigres blancos. Estos últimos están en vias de extinción. Hay muy pocos ejemplares vivos en el mundo. En una de las fotos se ve una pelota blanca grande, con la que jugaban permanentemente. Había varias de esas pelotas, de diferentes colores, que tienen alimento en su interior, por lo cual los hermosos animalitos, que eran cachorros todavía, jugaban y también competían por el alimento. Era muy lindo verlos correr, darle manotazos a esas pelotas, como si fueran jugadores de fútbol, emitiendo claras señales de que estaban felices y contentos.

Dios creó al gato para que el hombre pueda acariciar al tigre.

A la derecha del tigre de Bengala, se ve una de las enormes pelotas que he mencionado.



Dos tigres blancos y un tigre de Bengala cerca del laguito artificial donde se proveen de agua limpia para beber.



Los hermosos ejemplares no están comiendo sino paseando. Parece que estuvieran pensando algo. ¿Pensarán los tigres? Hace tres años que vivo con una gata a la que quiero mucho. Les aseguro que se sabe comunicar conmigo y capta perfectamente por qué, a veces, le comunico verbal y gestualmente, algo que puede interesarle. Quien haya tenido o tenga un gato, me entiende perfectamente. Estoy seguro de que entienden más de lo que suponemos.



Dorado



Cuises





Cóndores



Cebras




Wallobies

Estos animales son más pequeños que los canguros. Son marsupiales y sólo se los puede distinguir de los canguros por su menor altura. Los wallobies tienen el tamaño de un perro grande, mientras que los canguros pueden llegar a medir lo mismo que un hombre de pié.

Obsérvese, una vez más, que los animales están absolutamente tranquilos pero despiertos y atentos. No existen muchas reservas de animales en la Argentina en las que se puedan ver animales tan sanos.







Suricatas

Estos simpáticos animalitos, aparentemente inofensivos, son feroces, cuando les llega la hora de luchar para sobrevivir. Son una de las pocas especies de animales que logran vencer a serpientes venenosas como las cobras, por ejemplo. Así, chiquititos, son muy valientes y pelean hasta matar o morir. De ellos se pueden decir muchas cosas, menos que son una infantería improvisada. Cuando se topan con sus naturales predadores, su instinto de vida, no les permite otra opción.

Es muy interesante destacar que, así como se aprecia en las fotografías, algunas de ellas adoptan una actitud de vigilancia permanente, en el lugar donde habitan. Es notable verlas turnarse en los "puestos". Para evitar la distracción por agotamiento y la consecuente vulnerabilidad. Cada tanto, las vigías son relevadas por otras, que pasan a cumplir su función pero habiendo descansado, alimentado y caminado lo suficiente como para desentumecerse. Todo lo que relato se puede ver tanto en África y partes de Asia, donde habitan, como en Temaikèn. Da gusto observarlas cómo cuidan de sus compañeras y de sí mismas.

Quizá el lector pueda orientarse más sobre estos extraordinarios animalitos si le comento que se hicieron famosos entre los legos, yo entre ellos, por la película "El rey león", de los Estudios Disney.

Como se puede apreciar por las fotografías y por el relato, viven en pequeñas comunidades, perfectamente organizadas. La solidaridad, la responsabilidad cuando cumplen su función de protección del grupo, si bien están asociados con una actividad derivada del instinto de conservación, impresa en su genoma, no deja de asombrarme y de pensar cuánto podemos aprender del reino animal.







Preparándose para el relevo.






Pudúes





Murciélago



Vulturina



Tortugas



Carpincho





Aves

En el sector nuevo de Temaikèn, destinado a cuidar las aves, hay una cascada artificial, muy bonita, desde el interior de la cual, una especie de gruta, fueron sacadas las dos fototrafías que se ven a continuación. En ambas se ven las pasarelas por donde caminamos los humanos para visitar el lugar y también se vislumbra la inmensa jaula donde hay aves de diversas especies, que viven felices por el amplísimo lugar con que cuentan para volar y vivir como si estuvieran libres.






Patos

Hermoso ejemplar de pato. Me llama la atención lo saludable que se lo ve. Tranquilo, se dedica a su higiene personal y después, quizá, descansará en el mismo lugar donde está.









Isla de los flamencos



Simpática ave que parece tener un plumerillo en la cabeza



Otra imagen del "ave plumerillo"



Última imagen del "ave plumerillo"



Cigüeñas





Cacatúas albinas



Cisne, nadando absolutamente tranquilo y deleitándonos con su belleza.




No clasificada aún.



No clasificada.



Ave muy llamativa, que no he clasificado aún.




No clasificada.



No clasificada



Tucanes













Ibis


Guacamayos





Flamencos


El vuelo del águila

Una de las curiosidades que nos ofrece Temaikèn, es ver cómo el águila
adiestrada, responde al ultrasonido emitido por un pitido de uno de sus
adiestradores, hace un vuelo rasante hasta donde la esperan para premiarla
por su demostración de adaptación.

video

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