6 de junio de 2009: Visitamos Capilla del Señor, pequeño pueblo de la Prov. de Buenos Aires.
Ubicación geográfica de Capilla del Señor, partido de Exaltación de la Cruz, provincia de Buenos Aires, Argentina. Capilla del Señor queda sólo a 85 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires.
Desde la Capital Federal aconsejo llegar a Capilla del Señor yendo por avenida Figueroa Alcorta hacia avenida General Paz, seguir por General Paz hasta la Panamericana, continuar por ruta 8 y por último doblar a la derecha en la ruta provincial número 39 por la que se llega a destino.

El nombre de este pueblo puede confundir. Uno piensa en "Capilla del Señor" e inmediatamente lo asocia con el Señor Jesucristo. Sin embargo, el origen debe buscarse en los años fundacionales cuando el Señor, dueño de la estancia en cuyo interior había una capilla para uso familiar, decidió permitir el ingreso de los feligreses para que, dentro de la casa de Dios, pudieran rezar y escuchar misa. La foto que se ve más abajo, muestra la réplica, en escala 1:1, de la susomentada capilla.
Réplica de la Capilla del Señor que se encuentra dentro del Museo de Arte Sacro, uno de los pocos que hay en la américa que fue colonia española o portuguesa.

Por este viejo puente sobre el arroyo se accedía a Capilla del Señor. Hoy es un recuerdo de aquellos tiempos, en que sólo se podía andar sobre tirantes de madera, que hacían las veces de sólidos sostenedores de carruajes y autos de principio del siglo XX.

Arroyo y sendero peatonal.

Arroyo e isleta, pintoresco paisaje a pocas cuadras del centro del pueblo.


En la foto se observa una parte de la primera imprenta que funcionó en la Prov. de Buenos Aires. Fue importada desde Francia.

Otra fotografía del Museo del Periodismo Bonaerense, de Capilla del Señor, donde se observa otra parte de la imprenta.
Publicaciones realizadas con la imprenta importada de Francia que fue la primera utilizada en la provincia de Buenos AiresLa Voz de Capilla

Exaltación

Alas


Cuando visite Capilla del Señor y desee tomar un exquisito café visite La Fusta.
He bebido muchos cafés sabrosos en mi vida, pero los que sirven en La Fusta son exquisitos. Además, si siente el apetito propio del mediodía, pruebe las exquisitas omelettes de jamón, queso y tomate que sirven en este bar.
Además de la hospitalidad y buena atención de quienes lo atienden, se satisfará y su billetera no enflaquecerá inadecuadamente.
Los tostados de jamón y queso también son exquisitos, pero omelettes como las que vi en La Fusta, no las había visto antes.
Supongo que cualquier tentempié que solicite será extraordinario. La carta es variada y contiene abundante cantidad de comidas a precios sumamente razonables. ¡Que disfruten!